TRAICIÓN Y TRAICIONEROS EN EL PERÚ

TRAICIÓN Y TRAICIONEROS EN EL PERÚ

Editorial:
EDITORIAL SAN MARCOS
Año de edición:
Materia
Historia del Perú
ISBN:
978-612-48820-9-8
Páginas:
302
Encuadernación:
Rústica
S/59.00
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En el curso de esta obra se encontrarán los diferentes tipos de traición, desde aquella que se comete por amor, por beneficio propio, en contra de determinada o determinadas personas, de entidades o instituciones, como las afrentas que han atentado contra el Perú, nuestra sagrada patria. No es nuestro propósito pecar de descubridores ni adivinadores y, mucho menos, pretender verter nuestra opinión. Hemos encontrado desde hace algún tiempo personas que valientemente, de manera directa o veladamente, han descubierto y puesto de manifiesto actos de traición de diferentes tipos; consecuentemente, nuestra labor queda reducida a obtener de los libros, revistas, periódicos, informes oficiales, televisión, radio, internet, etc., lo que personas conocedoras y entendidas han manifestado y sostenido; si algún mérito he de tener es el de recoger los actos de traición que están a nuestro alcance y ponerlos frente a quienes pudieran tener interés en trasmitirlos a las nuevas generaciones, que velarán para que no se vuelvan a repetir. La traición existió desde el principio de la humanidad, con la diferencia de que en algunas culturas fue más conocida. Por efectos del tiempo, muchos traidores han quedado en el anonimato, como los que existieron en las culturas preincaicas y también en el incario.
Hemos tomado como punto de partida la llegada de los ambiciosos españoles, cuya presencia se prolongó por más de trescientos años, a lo que siguió
la independencia que, por cierto, no se hizo con la dirección de los nacionales, sino por caudillos extranjeros no ajenos a sus intereses y glorias personales, tanto es así que el gran Imperio incaico y la colonia más grande del mundo de entonces terminó en cuatro países independientes. A este periodo le siguió un militarismo cuyo principal propósito fue alcanzar el poder y sacarle el mayor provecho posible, al extremo de que cuando fuimos objeto de una declaración de guerra nuestras arcas estaban vacías y nuestras fuerzas armadas eran, en la práctica, inexistentes, a pesar de poseer rubros económicos importantes como el caucho, el guano y el salitre. En el periodo comprendido entre 1876 y 1929 se produjo un conjunto de traiciones que dejaron huellas imborrables, aunque las nuevas generaciones no toman conciencia de ello. Luego de estos acontecimientos, el país entró en una especie de calma que suponía un beneficio para todos los peruanos, pero no fue así, pues surgió una clase rica, una pobre y otra paupérrima, de modo que el servilismo de la Edad Media, en que los niños
nacen con deudas que nunca pueden pagar, continuó en las haciendas hasta 1978.
Esa aparente tranquilidad propició que las empresas, en su mayoría extranjeras, continuaran llevándose las riquezas del Perú en perjuicio del pueblo, que se
debate entre una educación deficiente y mediocre, y una salud plagada de buenas
intenciones.