- Editorial:
- ESTRUENDOMUDO
- Año de edición:
- 2009
- Materia
- Literatura latinoamericana
- ISBN:
- 978-612-45459-8-6
- Páginas:
- 104
- Encuadernación:
- Rústica
PÁJAROS EN LA BOCA
SCHWEBLIN, SAMANTA
Pájaros en la boca (Estruendomudo, 2009) contiene relatos que pueden aturdir, crear vacíos, sucumbir a cavilaciones y cuestionamientos sin ningún remordimiento. Porque las palabras de Samantha Schweblin poseen crueldad, poseen silencios, poseen algo oculto que poco a poco se vuelve magnético, obsesivo, intrigante. Su lenguaje no requiere de adornos ni de figuras. No recurre a lo poético ni a la metáfora. Su lenguaje es real, y de esa realidad surgen inverosimilitudes que golpean, que extravían. Sucede con el primer cuento que abre el libro: Irmán. Dos sujetos se encuentran con la increíble actitud de un mesero que actúa de manera inentendible frente a la muerte de su gorda esposa. Esa actitud se contagia en los dos sujetos al punto de desembocar en una historia donde no es necesario pedir explicaciones; lo mismo también sucede en Mariposas, donde ese pequeño ser- víctima cobra venganza al punto de crear un ataque lepidóptero sobre los personajes observadores, sumergiendo todo en un ambiente que recurre a lo inexplicable. Para Conservas la dulce espera de una bebe que ya lleva el nombre de Teresita se vuelve en un proceder que nadie quiere considerar como algo netamente tormentoso. En El cavador una verdad se esconde incluso para el personaje principal. Un caso contrario ocurre con Papá Noel duerme en casa donde la verdad y la inocencia se revelan ante los ojos de un niño a partir de las fuertes diferencias que hay entre sus jóvenes padres. Pájaros en la boca, relato de donde se toma el título del libro, es una enseñanza de un padre hacia un hecho insólito y a la vez necesario en la vida de su pequeña niña. Para La última vuelta la imagen de un supuesto presente no deja de ser una simple ilusión de un pasado que se añora. Lo insólito vuelve a tomar realce con la historia de El hombre sirena, donde lo irreal intenta ocupar un vacío en la vida sentimental de una mujer. Para La furia de las pestes la crueldad se apodera hasta de un niño en una situación que más parece un sueño, pero más que un sueño, es el retrato de lo que se asume como pesadilla, pero de forma real. En La medida de las cosas lo inexplicable tiene relevancia en esa transformación emocional de un hombre hasta llegar a las actitudes de un niño refugiado en una juguetería, intentando así estar lejos de la represión de su madre. Para Mi hermano Walter el silencio que contiene el personaje es el punto de inicio y el punto de llegada de algo que no necesita mayor definición. En Bajo tierra lo cotidiano se confunde con lo difuso, al punto que puede hacer dudar al lector que todo es parte de lo fantasmal. Cabezas sobre el asfalto es el mejor cuento del libro a mi parecer. La crueldad no es crueldad, es toda una convicción que nace en un niño desde que comienza a percibir lo injusto en la vida. El tiempo transcurre y esta percepción se mantiene y también se impone a pesar de los logros, de los éxitos, porque aquí la insania se puede llegar a confundir con la xenofobia y también con la sensibilidad. Perdiendo velocidad es un micro-relato que añora el pasado de un acto magnífico dado por un hombre-bala de un circo y su ejecutor, célebre únicamente por encender un fósforo, cuya llama producirá el ansiado espectáculo. Para el tiempo real de la narración, esa añoranza causa mucho más que temor e inseguridad. Para el último cuento En la estepa ese algo ansiado por una pareja de cazadores se vuelve una obsesión a pesar de querer disfrazarlo en una amistad con otra pareja igual a ellos, con la única diferencia que estos últimos poseen ese algo que hará perder toda la razón y toda la lógica. Lo inesperado y lo insólito, tanto en este relato como en los otros que componen Pájaros en la boca, son los perfectos finales para una película que podría ser del mismo David Lynch.